No se trata de una falda: los colegios necesitan capacitación para la orientación sexual

La que llegó tal vez como batalla ganada terminó convertida en una nueva polémica dentro de las instalaciones del colegio Inem José Félix de Restrepo de Medellín, el mismo en el que hace 3 años fue eliminada la falda como uniforme para las mujeres (o en este caso el tradicional jumper) y en su reemplazo llegaron el yin y la sudadera. La razón: así lo determinaron en 2015 las directivas de la institución luego de que una estudiante transexual exigió, mediante una acción popular, vestir la prenda femenina.

Pues bien, la medida fue reversada y ahora, gracias a una consulta en la que la mayoría de padres de familia y estudiantes dieron el sí, podrá volver la falda. Sin embargo, no será tan libre para todos, pues quien haga parte “de la comunidad Lgbti podrá usar el jumper o el yin mediante previa solicitud a la unidad de docentes, con acompañamiento de padres de familia o acudientes”, según manifestó a medios de comunicación Fernando Carvajal, rector del Inem, quien dejó claro que “las minorías pueden venir como se sientan identificadas pero, como son menores de edad, deben estar acompañados por padres de familia”.

(Foto tomada de internet, periódico El Tiempo)

Si bien se percibió un avance en el colegio, ¿por qué esperar 3 años para dar un anuncio positivo, pero condicional? Esa es la actual polémica, la que nace, principalmente, en el lenguaje utilizado al momento de hacer la consulta entre padres y chicos. En ella, la pregunta “¿Está de acuerdo con regresar al uso de jumper para las mujeres, como uniforme oficial de la institución, con los protocolos para la comunidad Lgbti?” deja un sabor todavía excluyente, puesto que ¿cómo hablar de inclusión cuando los protocolos y normas siguen enmarcando a “las minorías” sin comprender a fondo el asunto de la identidad? ¿Por qué una niña, que hizo su tránsito de niño a niña, no puede vestir simplemente prendas femeninas?

Fallas desde la educación

Para la profesional en desarrollo familiar Alexandra Carmona, quien está al frente del proyecto ‘Con-Sentimiento: prevención del embarazo adolescente’ de la Fundación Bien Humano, en este caso en particular los docentes “están demostrando falencias y carencias en su educación en orientación sexual y están en la obligación de capacitarse en las dimensiones de la sexualidad porque hay un vacío en los conceptos y en el contexto actual que viven los adolescentes y jóvenes, por eso el colegio sigue tratando de poner normas desde la moral, desde los principios de años atrás”.

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Acerca del hecho de que el estudiante deba anunciar al colegio con qué uniforme va a asistir, Alexandra indicó que si hay una educación en orientación sexual dentro del colegio esto no tendría por qué pasar, “no tendríamos por qué decirle a la chica o al chico que está en ese reconocimiento y en su elección de orientación sexual que tenga que pronunciarse dentro de la institución educativa. Es como si una mujer en su trabajo tuviera que pedir permiso para ir cierto día con pantalón y corbata, porque simplemente son prendas calificadas como masculinas. El colegio no ha podido comprender lo que está pasando en la elección de la orientación sexual de sus estudiantes. Hay una falencia en el Proyecto de Educación Sexual y Competencias Ciudadanas (PESCC); si uno indaga qué se ha adelantado con él en los colegios, seguramente en muchos han hecho un ejercicio superficial o no han tocado el tema”.

Va más allá de la falda

De acuerdo con la profesional en desarrollo familiar está la directora de Bien Humano, Mónica Sandoval, para quien el asunto va mucho más allá de un capricho por la vestimenta, como algunos banalizan, pues se trata del proceso de desarrollo de la identidad de los adolescentes y jóvenes.

Según ella, en dicho proceso es importante el acompañamiento no solo de la familia del estudiante, sino del colegio: “Nos tenemos que preguntar por el ser humano que está definiendo su identidad hacia el ser masculino o femenino, un proceso complejo y más aún cuando se nace biológicamente con un sexo cromosómico pero en el proceso de desarrollo psicosexual se identifica con el género contrario, porque se vive en medio de exclusiones y reproches. Es algo que una institución educativa debe asumir y acompañar, y si no cuenta con los profesionales idóneos debe remitir”.

De ahí la invitación de la Fundación Bien Humano es a que se abra el espacio a la reflexión sobre la sexualidad en las instituciones educativas, a que se hable de ella entre docentes y directivos, con acompañamiento profesional, para poder comprender las realidades de los estudiantes. No se trata de algo nuevo, es un asunto de siempre que requiere una mirada contemporánea.

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