Fundación Bien Humano

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9 de cada 10 empleadas domésticas perdió su empleo durante el asilamiento o vio afectados sus derechos laborales

  • Un estudio encabezado por 16 organizaciones sociales y sindicatos de trabajadoras del hogar reveló una alta vulneración de los derechos laborales de las empleadas domésticas durante el Aislamiento Preventivo.
  • Sólo el 39% de quienes respondieron la encuesta cuentan con EPS.
  • 50% de las mujeres que continuaron laborando señalaron que no cuentan con elementos de protección como guantes, tapabocas y antibacteriales.
  • La Fundación Bien Humano trabaja con UTRASD en el fortalecimiento de capacidades y liderazgo de las trabajadoras domésticas gracias al proyecto “Trabajadoras Domésticas Afrocolombianas, protagonistas de sus derechos y agentes de cambio”, que hace parte del programa Inclusión para la Paz de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) implementado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

Medellín, 27 de mayo de 2020.  Una vez comience el retorno masivo a la vida productiva el Estado y la sociedad deben garantizar que las empleadas remuneradas del hogar no retornen a su antigua normalidad, evidentemente precaria.

Esta es la principal conclusión que entrega los resultados de la encuesta sobre trabajo doméstico en tiempos de COVID19 liderada por 16 organizaciones sociales y sindicatos de trabajadoras del hogar, que alcanzó cobertura en 31 departamentos del país, y deja en evidencia las condiciones de vulnerabilidad laboral y sanitaria que viven las trabajadoras domésticas en Colombia.

El estudio, de carácter exploratorio, permitió conocer que el 90% de las trabajadoras encuestadas fueron despedidas o han sido objeto de alguna vulneración laboral y de ellas un 50% no reciben salario. Según expresaron en la encuesta, el 10% de las mujeres que siguen prestando el servicio, el 50% no cuenta con elementos de protección (guantes, tapabocas y antibacteriales), lo que las deja en una condición de vulnerabilidad que hace del contagio un riesgo aún mayor.

«Han aumentado los despidos disfrazados. Dicen ‘no tenemos con qué pagarle. Usted sabe que la queremos mucho’. Con esas palabras tan sutiles se tejen relaciones emocionales y les quitan la fuerza a las empleadas de denunciar a sus empleadores. Nosotras sumamos al sistema de cuentas nacionales y el producto interno bruto se aumenta con el trabajo silencioso que nosotras hacemos todos los días» Claribed Palacios, presidenta de la Unión de Trabajadoras Afro del Servicio Doméstico (Utrasd).

Otro dato alarmante que entrega el estudio es que solo el 39% de las encuestadas asegura estar afiliada por régimen contributivo a una EPS, es decir que sus empleadores no las están contratando con todo el paquete prestacional y de salud, incumpliendo sus obligaciones laborales.  El 8% no están

afiliadas a salud, el 41% son beneficiarias del Sisben y un 12% son beneficiaria de alguien. Un empleo digno conlleva la contratación de seguridad y prestaciones sociales. 

En conclusión, la crisis desatada por el COVID-19 agudizó la orfandad de Estado que han padecido las empleadas domésticas a causa de una normatividad laboral que permite múltiples interpretaciones y a la carga que ya traían de poca valoración social y de una informalidad laboral cercana al 80%.

Por tal motivo, la solicitud a los gobiernos, la ciudadanía y en general a los diferentes sectores es a tomar medidas urgentes respecto al trabajo remunerado del hogar, de cara a la fase de reactivación del sector productivo, anunciada por el Gobierno Nacional para el mes de junio. La historia de vulneración no se puede repetir.

El llamado es a que los gobiernos municipales y departamentales, que se encuentran en la fase de evaluación y aprobación de sus planes de desarrollo, contemplen medidas efectivas en materias de economía y ética del cuidado.

Urge generar capacidades en el gremio del trabajo remunerado del hogar

Si bien la responsabilidad primaria la tiene las personas y empresas encargadas de configurar una relación laboral con las empleadas domésticas, otra conclusión importante es que muchas de las trabajadoras remuneradas del hogar son blanco de vulneraciones en razón de su desconocimiento de la norma y los procedimientos que las cobijan. 

«Entendemos que la formación en derechos humanos para las trabajadoras domésticas es imprescindible. Están en una relación de desventaja frente al empleador que tiene más poder y más conocimiento«, destaca Mónica Sandoval, directora de la Fundación Bien Humano, organización que en el marco del proyecto “Trabajadoras Domésticas Afrocolombianas, protagonistas de sus derechos y agentes de cambio”, ha contribuido al fortalecimiento de las capacidades y el liderazgo de la junta directiva de la Unión de Trabajadoras Afrocolombianas del Servicio Doméstico, UTRASD.Este proyecto hace parte del Programa Inclusión para la Paz de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) implementado por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

En esa lógica, como medida redistributiva, la Directora de Bien Humano concluye: «Hay mujeres pobres que trabajan para otras mujeres y familias pobres, que no les pueden pagar lo justo. Ahí hay un círculo de pobreza. Allí vemos que una alternativa para mitigar esta situación: la renta básica universal«, finaliza Sandoval.

Más información para periodistas

Natalia Grisales Agudelo
Cel. 3188712714
Juan Fernando Arenas
3128613340

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