Fundación Bien Humano

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4 pautas de la comunicación asertiva en la familia

La comunicación puede convertirse en uno de los principales problemas en la mayoría de las relaciones y la familia no es la excepción.

Debido a la falta de empatía y ligereza en los comentarios dentro del núcleo familiar, la comunicación se hace complicada y puede resquebrajarse con mayor facilidad que en el resto de las relaciones, por los niveles de confianza y cotidianidad que se viven en la familia.

Una de las habilidades más utilizadas para el mejoramiento de la comunicación en la familia, así como en las relaciones laborales y sociales, es la asertividad, que podemos entender como “la habilidad de expresar nuestros deseos o ideas de una manera amable, franca, abierta, directa y adecuada, logrando decir lo que queremos sin atacar ni generar rechazo en los demás”. Es decir, ser asertivos implica superar, por un lado, la pasividad que nos impide expresarnos, y por otro, la agresividad que nos lleva a expresarnos desde la rabia y el enojo.

Aquí queremos compartirte las 4 pautas principales para ejercer la asertividad en tu familia:

– Toma decisiones en conjunto
Involucra a toda la familia en las decisiones, esto permite la integración de los miembros, dándoles a entender que sus opiniones, puntos de vista, maneras de pensar son tomados en cuenta, valorados y son importantes para el desarrollo de la relación.
Así fomentas, de manera activa, el respeto y tolerancia hacia la opinión del otro.

– Empatiza
Ponte en los zapatos de la otra persona. Antes de iniciar una conversación con algún miembro de tu familia, trata de imaginar cómo debe estarse sintiendo, cómo te gustaría que te trataran si estuvieses en su situación y cuáles serían las palabras que te ayudarían a sentirte mejor. “Sintonizar” con los deseos y sentimientos de las otras personas, nos ayuda a ser sensibles a sus necesidades y a ser más acertados con las palabras que usamos.

– Cuida tu lenguaje no verbal
Bien sabido es que el 93% de lo que comunicamos es no verbal. No debemos sólo cuidar las palabras que decimos y cómo las decimos, nuestro cuerpo y ademanes deben ser coherentes al mensaje que estamos emitiendo.
Presta atención a tus gestos, actitud, mirada, tono de voz con el que dices las cosas, así evitarás generar ambigüedad en tu mensaje.

– Actúa con coherencia
Cuida que tu hablar y actuar coincidan, no tendrás credibilidad si promulgas algo, pero haces lo contrario. Si se llega a algún acuerdo en familia, cumple con tu parte. Fomenta la importancia de ser leal a los acuerdos y de valorar las decisiones en familia.

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