Fundación Bien Humano

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LAS EMOCIONES: ¡Si las identifico, juego con ellas!

Hablemos de las Emociones…

Es mejor comprenderlas, y así saber vivir mejor con ellas. Veamos, Las Emociones saben detectar el peligro, una amenaza, y saben salir en marcha con toda una artillería para controlar la situación; a veces bien, otras no tanto. Pero éstas nos ayudan a reaccionar con rapidez, son como impulsos para actuar. Además, cada Emoción prepara nuestro organismo para una clase distinta de respuesta.

Por ejemplo, EL MIEDO, hace que se nos acelere el corazón, llega más sangre a los músculos, y es muy factible que salgamos corriendo, una respuesta de huida. Pero todas las personas podemos reaccionar distinto. Otras, podrían quedarse como paralizadas; no serían capaces de huir, las manos se pueden enfriar, puede que una persona empiece a temblar, y a sentir más cosas como dolor de estómago por ejemplo. Estas son reacciones fisiológicas, y de comportamiento que desencadenan las emociones.

Pero otras emociones pueden adquirirse, o sea aprenderse. Las podemos aprender en nuestras casas, en el colegio y, en lugares donde hemos vivido y compartido con otras personas. Por eso, los padres, los cuidadores, los familiares, los profesores, los jefes, y todos los adultos debemos saber que somos modelos de aprendizaje en especial para los niños y los adolescentes.

Las Emociones son propias del ser humano; no es que estés embrujado, ni te estén castigando por algo, todas las personas las experimentamos a lo largo de nuestra vida. Se pueden clasificar en Positivas y Negativas, de acuerdo como nos hacen sentir, y de la manera como reaccionamos, todas son importantes para tu vida, ya lo veras…

Las Emociones son como una carga de energía, y esa energía nos ayuda a progresar la mayoría de las veces. Muchas emociones, nos estimulan y nos dan ánimo para hacer bien las cosas, éstas serían la Emociones Positivas. Pero las que son Negativas casi siempre se acumulan, se quedan como atrapadas en el cuerpo, y con el tiempo si no las sacamos, nos pueden desencadenar problemas.

Entonces, ¿qué hacer para sacar esas emociones que nos estorban, y nos pueden generar problemas? Para empezar, algunas personas las manejan o las controlan a través de ciertas cosas poco sanas, por ejemplo: beber, fumar, consumir diferentes drogas, callarse, pelear, no comer entre otras cosas. Si algo similar a esto nos está pasando, o te está pasando, algo debes revisar en ti.

Hay muchas emociones, pero te contaré de seis (6) emociones básicas. Es muy importante que las puedas aprender a identificar, así en vez de esconderlas, negarlas, o exagerarlas, es mejor conocerlas y aprender a controlarlas, evitaremos y evitaras muchos problemas, no solamente contigo, sino, con los demás que seguramente no quieres estar mal con esas personas.


¿Cuáles son la Emociones básicas? Como te conté, podemos identificar muchas, pero hablemos de estas seis.

1. Miedo: El miedo es una anticipación o amenaza de un posible peligro; puede ser real o imaginario, es decir, miedo a algún animal; éste sería un miedo real, pero, si mantienes miedo a la soledad, a la oscuridad, a que algo te pase sin saber identificar qué pudiera ser, éste sería más un miedo imaginario. Dichos miedos pueden causarnos ansiedad, incertidumbre, inseguridad, producir algún dolor, sudoración, entonces estaríamos hablando de las reacciones fisiológicas, es decir, aquello que siente nuestro cuerpo. El miedo es necesario, nos puede ayudar a apartarnos de ciertas situaciones de peligro, ahí es muy importante actuar con precaución, con cuidado y con cierta protección si fuera necesario.

2. Sorpresa: La sorpresa es como un sobresalto, el asombro, el desconcierto. Esta emoción puede pasar rápido, ser transitoria, y nos permite tener una cierta percepción de algo, de que algo está ocurriendo. Lo importante de ésta emoción es que nos puede orientar para actuar frente a una situación nueva o desconocida.

3. Aversión: La aversión es un disgusto, asco, rechazo o gran malestar por algo o incluso por alguien. La reacción suele ser de distanciamiento, podemos alejarnos. Sería interesante poder pensar qué será lo que hay allí que nos deja esa sensación. Podemos revisar si es un asunto del pasado o algo que no nos gusta, casi siempre creemos que son las demás personas o las cosas las que tienen algo, pero antes de pensar en ello, vale la pena analizarnos o pensar sobre ése rechazo, y poder identificar bien qué es lo que nos genera ése malestar.

4. Ira: La ira, también es rabia, enojo, irritación además. La rabia o la ira es muy común sentirla cuando algo no sale como lo habíamos planeado, o como queríamos que saliera. También puede sentirse cuando alguien no está de acuerdo con nosotros. Debemos saber que todos pensamos, actuamos, sentimos, y tenemos experiencias de vida diferente, y eso no debería ser motivo de rabia ni de enojo. La diferencia no es lo malo, lo malo es cómo reaccionamos frente a la diferencia.

Como ya te había contado, las emociones hasta las más molestas pueden servirnos de algo positivo, en éste caso un enojo puede ayudarte a que hagas un ajuste emocional, es decir, es adaptativa cuando te impulsa a hacer algo para solucionar un problema, o incluso cambiar una situación difícil. Así podemos aprender del enojo, de esa rabia para realizar un cambio positivo. Sería usar la descarga del impulso para tener fuerza para dicho cambio positivo y así mejorar. No te dejes llevar sólo del sentimiento de la rabia o la ira. Recuerda, te puedes enfermar y la vas a pasar muy mal. Debes cuidarte y protegerte de esos sentimientos. Tú eres el principal responsable de ti mismo.

5. Alegría: La alegría es una sensación de bienestar, de satisfacción y de placer. Nos genera seguridad y confianza, que a su vez nos motiva para hacer cosas de nuestro agrado. La alegría es un motor de permanente cambio, porque podemos ver lo positivo de la vida, de nosotros, de los demás. Además nos induce a reproducir los sucesos o los hechos que nos han generado tanto placer y tranquilidad.

6. Tristeza: La tristeza nos produce pena, pesimismo, sensación de soledad, cansancio, vacío, negativismo, rechazo. También es posible que te puedas sentir cansado, decaído y decepcionado o de ti mismo o de los demás, incluso con las cosas de la vida misma. Es importante saber si esa tristeza dura mucho tiempo, si has cambiado en tu manera de pensar, de ser y de actuar. Muchas veces esa tristeza puede terminar más complicada; en una depresión. No dejes pasar mucho tiempo, es necesario que busques ayuda, la tristeza tiene la tarea o la función de actuar como una alarma, es una manera de decirte, pide ayuda, ¡y sabes! Hay muchas personas que te pueden ayudar, en especial los profesionales ellos saben muy bien cómo hacerlo conjuntamente contigo los que te rodean.

Bueno… ahora intentemos poner en juego estas emociones y, tratemos de saber un poco qué hacer con ellas. Te invito a un ejercicio para poder identificar la emoción en la que te encuentras, y así saber qué hacer con ella (s) en caso de que algo esté siendo preocupante. Te recuerdo que no solamente es cómo te sientes y te ves tú, sino, cómo te ven los demás, ya que solemos vivir con otras personas, y estoy segura que quieres mantener muy buenas relaciones contigo mismo, que eres tu mejor amigo, y con los demás; sea familia, amigos, compañeros de estudio o trabajo.

 

Empecemos el ejercicio:

Como son seis (6) emociones las que ya conocemos, y la semana tiene siete (7) días, entonces podrías buscar una cara que identifique cada una de esas emociones. Las pones en un lugar donde las puedas observar diariamente. Como si fueran fotografías. Cada día podrías verlas e identificarte con alguna de ellas, si te gusta lo que ves, que sería como mirarte al espejo, podrías pensar en todo lo que haces te ayuda a estar bien, tanto tú como las personas y las cosas que tienes a tu alrededor. Ya verás cuan bien te sientes, y cómo emprenderás más cosas interesantes que te seguirán aportando a la buena onda. Te sentirás alegre, satisfecho (a), agradable y muy bien contigo mismo.

Pero, si lo que ves no te gusta, harás el mismo ejercicio. Revisarás qué es lo que pasa contigo: qué pensamientos están pasando por tu cabeza, qué estás sintiendo, cómo estás reaccionando frente a las cosas que te suceden frente a ciertas personas, y así puedes seguir preguntándote más. Te vas a volver un experto en ti mismo. Si puedes, intenta hacer un viraje de lo que no está bien, busca otras alternativas para mejorar eso que no ocurre como lo esperarías.

Si no depende de ti mismo, no olvides que conversar en buenos términos es lo mejor, sin hacer sentir a nadie mal ni culpable de nada. La idea es solucionar lo que hay, y, si no fuera posible, busca ayuda. NUNCA dejes avanzar los problemas, no es bueno para ti ni para los demás.

…Tú y los tuyos valen mucho…
Mucha suerte y seguramente triunfaras

Escrito por:
María Eugenia Agudelo Arango
Trabajadora Social y Terapeuta Familiar

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