Fundación Bien Humano

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ABUSO SEXUAL INFANTIL: No somos culpables, pero sí responsables

La presunta violación a 21 niños y niñas bajo el cuidado de un Jardín Infantil del programa Buen Comienzo, en el barrio Santa Cruz, me ha generado gran molestia e incomodidad. Y estoy segura de que no soy la única: la violación de los derechos humanos a niños, niñas y adolescentes es un problema que nos compete a todos, así no seamos cercanos a las víctimas.

A pesar de que la Alcaldía de Medellín, la Policía y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF, ya se encuentran trabajando en este caso, estoy segura de que como padres, representantes, acudientes y cuidadores, hay muchas formas de minimizar el riesgo de abuso sexual infantil. Y todo comienza desde casa.

Si bien no soy trabajadora social, ni tengo estudios en el área, mi profesión como comunicadora social y actualmente madre de una pequeña de 12 meses, me ha hecho investigar sobre el tema y he llegado a la conclusión que la comunicación es una de las maneras de prevenir o minimizar el riesgo de abuso sexual infantil.

Te comparto desde lo más sincero de mi corazón, pequeñas acciones que podemos realizar todos los días con nuestrxs hijxs, desde la comunicación:

– No acostumbres a tu hijx a guardar secretos
“No le vayas a decir a tu mamá que te compré un helado”, “esto queda entre nosotras dos”, estas son algunas de las frases que inocentemente hemos utilizado para generar empatía con un niño o niña. Pero al hacerlo, naturalizamos un bloqueo de comunicación entre padres/madres e hijxs. Y aunque, sin interés de dañar a nuestrx pequeñx, hemos usado alguna de estas frases, estas son las mismas frases que puede usar un abusador.

Por otro lado, es necesario que le enseñemos a nuestrxs hijxs, que la verdad y honestidad, siempre serán más valoradas que una mentira o guardar un secreto. Hazlx sentir segurx de que puede hablar contigo abiertamente, aun si fue amenazadx para guardar dicho secreto.

Guardar secretos no es responsabilidad de un niño, niña o adolescente ¡No lo naturalices!

– No utilices los chantajes
Más allá de ser un abuso emocional, pues afecta la confianza, autoestima y comportamiento de un niño, niña o adolescente, el chantaje es la herramienta #1 utilizada por abusadores.

Lamentablemente, hemos normalizado esta práctica en nuestros hogares con frases como “Te llevo al parque, si dejas de llorar”, “Si no quieres que regale tu oso de peluche, debes comerte toda tu comida”.

Existen muchísimas herramientas que pueden ayudarte a lograr una obediencia genuina en tus hijxs, y todas parten de una comunicación clara y límites fáciles de comprender.

– Enséñales a usar su voz
Cuando estaba pequeña, mi papá tenía un compañero de trabajo que no me gustaba. Siempre quería abrazar y besar, y eso me hacía sentir incómoda. Me tomaban por niña antipática y grosera porque me rehusaba a saludarlo. Inclusive, muchas veces mis padres intentaron obligarme a hacerlo.
Hace unos meses nos enteramos que es un presunto violador de niñxs.

Así como tú y yo tenemos “presentimientos” de cosas que nos gustan y no nos gustan, los niños y niñas también los tienen. Por eso es importante enseñarles a usar su voz. Que puedan decir con libertad lo que quieren y lo que no. El conocer que su voz tiene un gran poder debe comenzar y ser valorado desde casa.

Recordemos que el 75% de los casos de abuso sexual infantil son cometidos por familiares, amigos o personas cercanas al menor y a su familia. Por eso creo que es de suma importancia respetar la decisión de saludar o no, abrazar o no, querer o no…
Damos por sentado que los niños y las niñas “no entienden” y no podemos estar más equivocados.

– Respeta su cuerpo
Como te comenté anteriormente, tengo una pequeña de 12 meses. Y luego de investigar un poco sobre el tema de la crianza respetuosa, acordamos con mi esposo que cuando la bañáramos o le cambiáramos el pañal, le comunicaríamos lo que vamos a hacer y por qué lo vamos a hacer: “Chiqui, tu pañal está sucio y voy a cambiarte”, “Bebé, voy a bajar tus pantalones para revisar el pañal”.
La idea principal de esta acción es que ella sepa que nadie puede quitarle su pañal, su ropa interior, ni su pantalón o camisa, sin antes pedirle permiso, porque ella es dueña de su cuerpo.

Así mismo, sobretodo cuando estamos en el momento del baño, le explicamos que nadie puede tocar su cuerpo, mucho menos sus partes íntimas. Que sólo ella tiene el poder sobre su cuerpo. Ni papá, ni mamá, ni sus abuelos y abuelas, ni tíos o tías… ¡Nadie!

La única forma de que los niños, niñas y adolescentes aprendan a cuidar su cuerpo, es si nosotros, como cuidadores primarios, les enseñamos a hacerlo. ¡No hay otra forma!
Y dentro de ese cuidado, también está el hablar claramente sobre sus partes íntimas, sin sobrenombres, sin diminutivos. Así como la cabeza se llama cabeza, la vulva se llama vulva y el pene se llama pene. Es necesario que los respeten como tal.

– Cuida tus reacciones
¿Cómo reaccionarias si tu hijx te dice que su abuelx quiso tocarlx de manera inadecuada, o que su tio, le hizo sentir incómodx?
Es probable que sea fuerte si quiera imaginarlo. Pero conozco casos en que la reacción de los padres ante la sinceridad de su hijx, generó incredulidad, rechazo y castigos.

¿Irías a buscar refugio, o solicitar ayuda ante alguien que reaccione de esa manera?
Puede que sea difícil de digerir que tu hijx haga una acusación tan grave, pero es necesario mantener la calma. Dejarlx hablar. Que te cuente qué fue lo que pasó, cuándo pasó, así como expresar sus sentimientos.

Cuidar tus reacciones debe comenzar desde ahora: ante la mentira, ante la verdad, frente a un problema grave o leve. Recuerda que tú eres el refugio de ese niño, niña y adolescente. Ponte en sus zapatos y piensa ¿qué características debe tener una persona con lo que puedo hablar y contarle lo que necesite?

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Lamentablemente, no hay forma de erradicar las violaciones de los derechos humanos a niños, niñas y adolescentes. Pero podemos generar prevención desde un cambio en la acción, reacción y comportamiento propio y de nuestrxs hijxs con pequeñas acciones que realizamos todos los días. Y más importante aún, que ellxs puedan acudir a nosotros, como cuidadores, ante alguna presunta amenaza.

La educación sexual, el respeto, el conocimiento de su cuerpo y el cuidado al mismo, comienza desde casa y con el ejemplo de nosotros, como padres y cuidadores.

Claudia E. Escobar Flórez
Comunicadora Social de la Fundación Bien Humano

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